viernes, 7 de octubre de 2016

Peluquería y estética

Este jueves se ha celebrado un evento de running exclusivo para mujeres en Barcelona. Antes de salir a correr y probar un calzado, según la marca, adaptado a la anatomía femenina, las participantes pasarían por una sesión de peluquería y estética, tal y como indica el cartel promocional. Ahí es nada.


No me parece mal que se quieran peinar y maquillar para salir a correr, ¡faltaría más! Aunque no sé si será muy cómodo.  Pero centrémonos: el problema es que ese mensaje, un entusiasta párrafo al final del anuncio, emana un tufo a sexismo. Los organizadores habrán pensado que el simple hecho de correr no era suficiente como para atraer al público femenino y decidieron poner ese “aliciente”. No se estrujaron demasiado los sesos ni le dieron muchas vueltas.

En estos últimos Juegos Olímpicos la cobertura mediática de las atletas femeninas ha sido lamentable. El Chicago Tribune tituló de la siguiente manera una noticia: “La mujer de un línea de los Bears ha ganado hoy una medalla de bronce en las Olimpiadas de Río”. Para este periódico el logro de Corey Cogdell, que ganó el bronce en Tiro al Plato, no estaba en su rendimiento deportivo sino en casarse con un jugador de fútbol americano. En España tampoco se quedaron cortos. En El Mundo publicaron la “Lista de buenorras internacionales” que irían a Río.

Vivimos en el heteropatriarcado y la mujer, haga lo que haga, está por debajo del hombre. En el deporte la testosterona rebosa y la mujer ocupa un lugar secundario. Para colmo, cuando consigue aparece en la prensa se destaca lo anecdótico. El Mundo, por ejemplo, tituló un artículo de Carolina Marín, Campeona del Mundo de Bádminton y medalla de oro, con un “Y hasta se ha echado novio” que aún duele. ¿Alguien se ha parado a pensar en lo increíble que es que una española sea la mejor del mundo en bádminton? A mí no me entra en la cabeza, pero al periodista que puso el titular le entra menos.

De regreso al evento en cuestión, estoy a favor de que esté hecho solo para mujeres. Al final y al cabo, iban a probar un producto diseñado específicamente para ellas.

En este mundo hay que demostrar la masculinidad las 24 horas y eso asusta. Rodeamos al deporte de demasiada épica, competitividad, sacrificio y dolor. Hay un poco de eso, pero no es lo principal. Los mensajes de otro tipo se echan en falta.
En las carreras de montaña la participación femenina no suele pasar del 10% y en las competiciones de asfalto aumenta un poco pero sin pasarse. En otros deportes el panorama no cambia mucho.

Esto se debe en gran parte a que las empresas y organizaciones no han sabido acercarse a la mujer. Hay que hacer el deporte atractivo para ellas. Nunca ofreciéndoles una sin sentido jornada de peluquería sino enseñándoles lo que puede hacer por ellas, haciendo posible que se transforme en un instrumento feminista. No se me ocurre mejor forma de transmitir valores que a través del deporte y se está desaprovechando.

jueves, 25 de agosto de 2016

Nos vamos a Eurafrica

Unos cuantos correos cruzados y la decisión estaba tomada. A finales de octubre estaré corriendo Eurafrica Trail. El primer día una etapa de 25 Kilómetros en el Parque Natural de los Alcornocales, por lo visto la masa forestal de alcornoques más grande del mundo. Al día siguiente, después de cruzar el estrecho y desembarcar en África, la cuna de la humanidad, 30 kilómetros de recorrido con una cota máxima de 1.803 metros sobre el nivel del mar.

Bryan Trujillo Instagram: @bryantrujillo_ 

Ese es el hecho, y ya hablaré más de la carrera, que promete, pero es más importante lo sentimental. Mi último gran objetivo fue Transvulcania aunque no fue ni la de este año ni la modalidad más larga. En el 2015 me propuse hacer el maratón. Me preparé con ganas y llegaba bien a La Palma, sin embargo, todo se torció. La noche anterior a la carrera empecé a asfixiarme y a tener fiebre. Cogí una de las peores gripes que he tenido en los últimos años. Aún siento los temblores.

No corrí, claro que no. En eso se quedó mi reto, porque después no hubo momento para plantearse otros. En verano hice las prácticas de empresa, después vino el último cuatrimestre del curso y el Trabajo de Fin de Grado, alias TFG. Afrontadas una por una y en solitario estas tres exigencias académicas no son para tanto, nada que no se supere con una pisca de esfuerzo. No fue el caso. He tenido la suerte, porque hoy en día lo es, de trabajar desde primero de carrera y eso ha ajustado mucho mis horarios. En los primeros cursos sacaba tiempo pero este último año no he podido.

Por unas cosas o por otras dejé de correr tan a menudo. Salía de forma intermitente y kilómetros hacía los justos. Así es imposible participar con un mínimo de dignidad en cualquier prueba. Los meses fueron pasando y me mantuve en esa no rutina deportiva hasta que terminé mi TFG en julio. A partir de ahí empecé a salir en bici, mucho. Me encanta montar en bicicleta. ¿Hay un  placer mayor? Si tuviese el dinero suficiente como para comprarme una de las buenas dejaría de correr, por lo menos un tiempo.

Mientras hacía kilómetros sobre dos ruedas confirmé que iría a Eurafrica Trail. Lo más difícil ya ha llegado: la preparación. En realidad, mi método de entrenamiento es anárquico. Lo siento, pero corro cuando me apetece y cuanto me apetece. Sé que no es lo correcto. Sé que los runners se reirán de mí. Sé que algún entrenador se llevará las manos a la cabeza cuando lea estas líneas, pero es que soy así. Me gusta correr por correr.

Después de cinco años poniendo un pie delante de otro, o algo más, uno tiende a normalizar las cosas. Me cuesta motivarme cuando pienso en una carrera, pero Eurafrica Trail es lo que necesitaba. El gusanillo ha vuelto a aparecer. Cuando tengo un reto por delante se me eriza la piel y agita el alma.

domingo, 15 de mayo de 2016

Sortear obstáculos

Soy un corredor inusual. No necesito ir a carreras para sentir que lo soy, me basta con salir a correr.
Me gusta la adrenalina de la competición, pero eso no es suficiente para mí. Si a partir de hoy no se hiciese ninguna carrera más, creo que no me importaría. Yo seguiría dando zancadas.
                                                                                           Ilustración: 72 Kilos.

Esa parte la tengo clara, pero a veces tengo días malos. Sin tremendismos, ¿eh? Desde el verano pasado llevo arrastrando una alergia que me trae de cabeza.
Va por rachas: unos días bien, unos días mal. Algunos no siento nada, pero otros, como el de hoy, me duele hasta respirar. Bien, yo, corredor y ciclista aprendiz, me amargo en esos días.
No soy el más rápido de mi barrio, aunque tampoco el más lento. Pero verán, cuando la alergia viene fuerte, sí soy el más lento. Lo peor no es eso, no pasa nada por ir más despacio que nadie, sino que me lo creo. Y nadie es el más lento de ningún sitio.
Cuando me atrevo a salir a correr con alergia solo me centro en lo malo. Qué asfixiado estoy. Qué mal estoy corriendo. Qué poco aguante tengo. Me tendría que haber quedado en casa... Y así hasta que me paro en seco o doy media vuelta.
Es terriblemente frustrante querer dar más de ti y no poder. Es como si te ataran una cuerda y tiraran de ella cada vez que quisieras avanzar. Menuda impotencia.
He aprendido a tomármelo con filosofía. Pienso que esos días me hacen más fuerte. Y al final y al cabo, hay gente por ahí con cosas peores que se queja menos. Cuando no puedo hacer deporte como me gustaría, me resigno y ya está. Sin darle más vueltas.
El problema es que vuelvo a casa con una media sonrisa que no me gusta. Cada vez que paso por esto me digo a mí mismo que debería relajarme, tomarme el correr de otra manera y no forzarme. No le debo nada a nadie y mucho menos en el deporte.
Pero eso no puede ser. Me debo a mí mismo seguir sorteando obstáculos. Si me dejo vencer por una simple alergia, ¿qué me va a derribar la próxima vez?

viernes, 15 de enero de 2016

Trailsemana en Canarias | Capítulo I

Territorio Trail une de forma natural dos cosas que me encantan: el trail y la radio. Desde hace tiempo tengo la suerte de colaborar con ellos a través de la Trailsemana. Es un pequeño espacio en el que hablo de la actualidad de las carreras por montaña en las Islas junto con otras cosas. En términos periodísticos, es una mezcla entre información, análisis y opinión. Un poco de cada cosa en una píldora de menos de 5 minutos. 

En esta nueva temporada de Territorio Trail, ya van siete, pretendo mejorar la Trailsemana en Canarias. Poco a poco, sí, pero mejorarla. 

Aquí está la primera entrega.


miércoles, 2 de diciembre de 2015

Días malos


Foto: Bryan Trujillo.


Tengo unos cuantos días malos al año. Sin ningún motivo dejo de estar animado. Estos días aparecen desde que tengo memoria, sin saber por qué, pero aparecen. Los días tristes vienen como si nada, pero hacen daño: no me motiva casi nada. Lo que me supone un reto me cansa. Me aburre el día a día. Me aburren las clases. Me aburre el trabajo. Son días vacíos. No me apetece correr, necesito movimiento, pero no me apetece. Encima eso. En estos días dejo de ser yo, o quizá lo soy más que nunca. No lo tengo claro. No puedo caer en la monotonía. Necesito hacer cosas nuevas todo el rato. Necesito ponerme a prueba para mantenerme despierto. Llevo mucho tiempo haciendo lo mismo de la misma forma y eso me cansa. Me hace falta desconectar, liberar y oxigenar mi mente. Sé que exagero, pero son días malos. Sé que pronto acabarán. Sé que volveré a tener movimiento.

Solo me apetecía escribir. Nada más.

lunes, 28 de septiembre de 2015

El día en que no le pedí una foto a Kilian Jornet

Empecé a correr hace unos años. No era habitual que un chaval de 17 se pusiera a correr por montaña, mucho menos en Canarias. Pero lo hice. Por suerte, no empecé a correr solo, sino acompañado de otro chaval de 17. Eramos dos locos para el resto.

Como es normal, desconocía muchas cosas al principio, aunque poco a poco empecé a descubrir el mundo de las carreras por montaña. Pronto conocí al mito, a la leyenda, a Kilian Jornet, y se convirtió en un ejemplo para mí. Se necesitan buenos ejemplos en la adolescencia; yo tuve la suerte de encontrar a uno. Ahora, que podría decirse que soy un adulto, su póster sigue colgado en mi cuarto. Y ahí seguirá.

Después de acabar bachillerato y de vagar un año por Geografía entré en Periodismo. Era la carrera que mejor se adaptaba a mi forma de ser; tenía curiosidad por el mundo y quería contar historias. Estoy afrontando mi último año de formación. En unos meses se supone que seré periodista y el futuro no pinta muy bien para mi profesión: la precariedad laboral reina.

En estos cuatro años de clase he aprendido mucho, pero sobre todo, me he dado cuenta de que no quiero pasarme el resto de mi vida trabajando en algo que no me guste. El periodismo es vocacional; tengo pasión por las carreras por montaña y me encanta el periodismo. A eso quiero dedicarme. Estoy en esa lucha, en intentar que mi pasión se convierta en profesión. Sé que es difícil, pero la gente que corre por el monte no suele rendirse fácilmente.

Hace una semana estaba en Bagà, en Ultra Pirineu, siguiendo la carrera con el equipo de TrailRunningReview. Fue una de las experiencias más gratificantes de mi vida. Pude hacer algo que cualquier apasionado de las carreras por montaña querría hacer: estar cerca de sus ídolos. Pude estar junto a los corredores, charlar con ellos y verles en plena acción. Intercambiar unas palabras con Luis Sin Mas o Pablo Villa fue, sencillamente, increíble.

Me gustó muchísimo, pero tengo que confesar que me sentí algo raro: antes que periodista, aún me falta mucho para serlo, aunque en ese momento ejercía como tal, fui un aficionado del Trailrunning. Aunque el tiempo ha pasado, he madurado, o eso creo, y he aprendido a relativizar las cosas, tener a Kilian Jornet tan cerca como para tratarle de tú a tú fue impresionante.

El primer impulso que tuve fue el de pedirle una foto. El chaval de 17 años estaba empujando desde dentro, pero en ese momento, repito, estaba actuando como periodista; creo que no habría sido muy profesional haberlo hecho, pero más que por eso, no lo hice porque le admiro muchísimo.

No digo que quienes le pidan una foto no lo hagan, sin embargo, por lo que le he escuchado, leído e interpreto, Kilian Jornet es un tipo tímido al que no le gusta demasiado el foco mediático.

Por eso preferí no pedirle una foto. Podría haberlo hecho. Sí. Y no habría pasado nada, pero yo sentía que no debía hacerlo. No lo hice.

Esta temporada Kilian Jornet ha hecho menos carreras para alejarse del ruido de la competición. Prefirió dedicarse a cosas que le aportasen algo más. Yo me quedo con eso, con su insistencia por hacer cosas que le motiven.

No me hace falta tener una foto con él, me basta con seguir su ejemplo. Si logro aplicarlo a mis sueños, si lucho tanto como él por cumplir los suyos, algún día podré unir mis dos pasiones: el periodismo y las carreras por montaña. Quiero dedicarme a eso. No sé si lo lograré, pero voy a pelearlo.

Quizá no haya sabido expresar lo que siento exactamente, pero lo he intentado.

P.D.: Eso sí, no desaproveché la oportunidad y me saqué una foto con Depa, alguien al quien respeto muchísimo. Cada vez que he hablado con él me ha mostrado su cariño, así que quería reservar un recuerdo de él, de Bagà, y de Ultra Pirineu. Perdonen que no mirara al sitio correcto.


Ultra Pirineu 2015